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que zapatillas comprar para correr
Running

¿Cómo elegir bien las zapatillas running? ¡Toma la decisión correcta!

¿Te cuesta decidirte ante tanta variedad de modelos? Despeja tus dudas con la guía más COMPLETA Y ACTUALIZADA de zapatillas para correr.

Inevitablemente, llega un día en que la suma de kilómetros acaba pasando factura en el calzado que utilizamos para correr. Y es que entrenar habitualmente no solo causa estragos en músculos y articulaciones, sino que también provoca que nuestras zapatillas vayan deteriorándose hasta el punto que pueden dejar de protegernos ante las lesiones o bien hacernos disminuir nuestro rendimiento.

Ahora bien, el verdadero problema empieza en el momento que debemos ponernos a buscar el modelo de zapatillas que más se amolde a nuestras necesidades. Por una parte, la oferta es muy grande, de modo que probablemente te será muy difícil decidirte ante semejante variedad de opciones, con diferentes marcas, tipos y rango de precios. Y por otra parte, existe un gran desconocimiento de la temática, y debido a ello, no siempre se compra el par más adecuado.

zapatillas para andar

Debes ser consciente de que no existe una fórmula mágica que te lleve hasta la zapatillas ideales ahora mismo, sino que se trata de un proceso largo y costoso. Pero llegados a este punto y antes de que entres en pánico, en Mindfit nos hemos propuesto allanarte el camino a través de una serie de consejos que, con toda seguridad, te serán muy útiles para dar con el calzado que mejor se adapte a tu pie y a tu forma de correr.

¿Quieres pues saber cómo elegir tus zapatillas running? Tanto si eres un corredor experimentado con cientos de kilómetros y competiciones a tus espaldas, como si eres un runner principante en búsqueda de su primer par de zapatos para correr, te pedimos que nos dediques unos minutos de tu apreciado tiempo y te aseguramos que saldrás de aquí con una clara respuesta a las dudas que te hayas planteado.

Elementos básicos de una zapatilla para correr

Antes de entrar de lleno en todos los aspectos a tener en cuenta a la hora de elegir qué tipo de calzado necesitas, conviene que conozcas previamente la terminología específica que hace referencia a los diferentes elementos de una zapatilla para correr. Cada fabricante utiliza una nomenclatura propia para sus modelos, pero a rasgos generales los más frecuentes son los que te mostramos a continuación:

Suela

Es la parte que contacta directamente con el suelo. Su superfície esta dotada de tacos, que según su disposición, forma y altura forman un tipo de dibujo u otro. La mayoría de modelos presentan una distribución de los tacos heterogénea con la finalidad de proporcionar una función concreta a cada parte de la zapatilla.

Las zonas de mayor impacto, el talón exterior (en corredores de retropié) y el metatarso interior (en corredores de mediopié y antepié), suelen estar reforzadas con un material más resistente y duradero para frenar su desgaste precoz. De la misma manera, también hay algunos modelos que tienen huecos en el talón reforzados con grandes tacos alrededor, que tienen la función de dar una mayor estabilidad y aligerar el peso.

Por otra parte, la parte delantera suele presentar surcos, cortes transversales que conectan la suela con la mediasuela y que posibilitan la flexión de la zapatilla. Cuanto más flexible es la zapatilla, mayor es la capacidad de desplazamiento por parte del corredor.

Mediasuela

Situada entre la suela y el botín, la mediasuela o entresuela es una de las partes más importantes de cualquier par de zapatillas para correr puesto que es la zona donde se encuentran todos los elementos de amortiguación, protección, estabilidad y transmisión y retorno de fuerzas. Su grosor y el tipo de material que la conforman son dos de las características más diferenciales a la hora de elegir un modelo u otro.

En general, las grandes marcas utilizan la goma EVA para la mediasuela, un material espumoso de baja densidad que es muy eficaz para amortiguar las fuerzas generadas en el impacto. Asimismo, algunos fabricantes incorporan en sus pares piezas estabilizadoras para conseguir un plus de protección, ideal para resistir la suma de kilómetros.

Arco

Es el puente que hay entre la zona delantera y trasera de la suela. Se encarga de facilitar la transición de la zapatilla al correr, que se da cuando el pie hace el recorrido completo en la fase de apoyo de la zancada. Algunos modelos también pueden incorporar en el arco una pieza estabilizadora, que permite tener una pisada más fluida y equilibrada.

Perfil y drop

El perfil es la diferencia de altura que hay entre el pie y el suelo. Esta altura viene determinada por la suma del grosor de la suela y la mediasuela. Cada modelo tiene un perfil trasero, situado en el talón, y un perfil delantero, situado en la zona del mediopié-antepié.

Con los datos de estos dos perfiles se obtiene un valor, el drop, que es la diferencia de grosor entre el perfil trasero y el delantero expresada en milímetros. De este modo, cuanto menor es el drop más cerca se encuentra el pie del suelo. La mayoría de zapatillas del mercado tienen entre 0 y 13 mm de drop.

¡No te viene de 1mm! En el propio proceso de fabricación se pueden dar pequeñas diferencias en el grosor del drop incluso en pares de zapatillas de un mismo modelo.

Horma

La horma es un término general en cualquier tipo de calzado y hace referencia al ancho que tiene la zapatilla. En los modelos de running, las marcas suelen trabajar con anchos especiales para cubrir las necesidades de todo tipo de corredor.

Uno de los errores más comunes en la cultura popular es asociar la horma con el ancho del antepié, dado que en realidad hay que tener en cuenta el volumen que ocupa el pie en su totalidad. Así pues, si un zapato tiene una horma ancha no solo es espacioso, sino que también será alto e incluso largo. En definitiva, sus dimensiones tenderán a ser grandes.

Upper

El upper, también llamado malla o botín, es la parte de la zapatilla que recubre el pie por arriba y los lados. Hasta hace un tiempo no se consideraba un componente importante del calzado running, pero ha adquirido protagonismo en los últimos años tanto por motivos de marketing como de funcionalidad para el corredor.

Por esta razón, cada fabricante ha aportado su granito de arena en la evolución de esta parte de la zapatilla optando por unos diseños y materiales distintos, buscando dos claros objetivos: un modelo con buena estética y que a la vez aporte beneficios para el rendimiento del corredor. Estos son los elementos más destacados del upper:

  • Contrafuerte: pieza fabricada con material rígido que se sitúa junto al talón y que sirve para que este quede sujetado en la zapatilla, ayudando a absorber los impactos generados contra el suelo. Hay que procurar que no sea ni muy alto ni muy duro para evitar inflamaciones en la zona del tendón de Aquiles. No todas las zapatillas incorporan este componente.
  • Cuello: es la zona que rodea el tobillo. Se debe intentar que el material que lo conforma sea blando y esponjoso para que haya el mínimo roce posible. Toda la zona interna del upper también está acolchada para garantizar la comodidad del pie.
  • Mesh upper: tela que cubre la parte de encima del pie más cercana a la puntera y que suele estar perforada para asegurar la transpiración. Algunos modelos lo pueden tener cerrado o impermeable, ideal para climas lluviosos.
  • Puntera: parte delantera del upper cuya finalidad es proteger los dedos.
  • Otros elementos: cordones, lengüeta, ojales, nervios…

Plantilla interna

Es uno de los elementos más olvidados, pero no por ello poco importante. Y es que la plantilla es fundamental para la protección del pie. Fabricada con diferentes compuestos, su espesor varía según el modelo y normalmente está perforada para drenar el calor interno.

Los materiales que la conforman han de ser suaves, garantizan el mayor confort del pie durante la práctica de ejercicio, y adherentes, impiden que la plantilla se deslice por dentro de la zapatilla al correr.

Las 8 recomendaciones CLAVE para saber qué zapatillas comprar para correr

Ahora que ya conoces los diferentes elementos, te animamos a dar el siguiente paso: ser capaz de elegir tu propio modelo de zapatillas running. Porque, ¿sabías que tus próximas zapatillas van a ser tus compañeras de viaje a lo largo de cientos de kilómetros?

test para elegir por peso

Para ello, te damos a conocer todos los aspectos a considerar a la hora de comprar unas u otras. Y es que si quieres tener plenas garantías de acertar en tu próxima compra, no deberías pasar por alto los siguientes 8 consejos:

1 – Escógelas en función de tu tipo de pisada

Indudablemente, el primer factor a considerar cuando se trata de comprar unas zapatillas running es adaptarlas a tu tipo de pisada. Porque aparte de las mejoras en el rendimiento, una buena elección es crucial para evitar algunas de las lesiones más típicas asociadas a la práctica de atletismo, tales como el dolor de rodilla o las tendinopatías.

Si leíste nuestro último artículo, en el que te hablamos de la pisada en el running, seguramente ya sabrás que esta consta de dos etapas: el aterrizaje y el apoyo. Pues bien, según los patrones biomecánicos que  tengas en dichas etapas, dispones de diferentes tipos de zapatillas que se amoldan a tu forma de correr y que te asegurarán poder entrenar y competir tanto como quieras sin riesgo a lesionarte. Estas son algunas de las principales diferencias:

Según el aterrizaje

¿Recuerdas que te dijimos que los corredores que impactan con el talón son una amplía mayoría? Pues bien, aunque gran parte de los expertos recomiendan trabajar la técnica de carrera para conseguir cambiar este tipo de aterrizaje, la realidad es que en el mercado existen modelos para taloneros que te permitirán ser igual de eficiente que cualquier otro corredor.

Para ello, si te encuentras dentro de este alto porcentaje que aterriza con el talón, te recomendamos que valores un modelo con una mediasuela bien amortiguada en la zona del retropié y un drop alto (entre 7 y 13 mm). Gracias a estas características estarás más protegido contra los impactos y tus rodillas no padecerán tanto. Estos modelos también pueden servir para aquellos que impactan con el mediopie y el talón a la vez.

El Energy Boost de Adidas o el Fresh Foam de New Balance son algunos de los mejores sistemas de amortiguación que puedes encontrar en el mercado.

Última actualización: enero 12, 2018 8:57 am

Última actualización: enero 12, 2018 8:57 am

Por el contrario, si apenas utilizas el talón para aterrizar y tienes tendencia a hacerlo con el antepié, deberías buscar unas zapatillas natural running, modelos que se caracterizan por ser flexibles, con poca amortiguación y un drop medio (entre 4 y 6mm). Una de las mejores opciones natural running del mercado son las Mizuno Wave Ekiden 11.

Última actualización: enero 12, 2018 8:57 am

Otra opción para los corredores de antepié más experimentados es el calzado minimalista. En este caso, tanto el perfil como el drop son muy bajos (diferencia de 0 a 4 mm entre los dos perfiles). La gran flexibilidad de este tipo de zapatillas está pensada para que el contacto con el suelo en cada zancada sea mínimo y se produzca rápidamente. Por ejemplo, una de los modelos referencia del mercado son las Merrell Vapor Glove.

Última actualización: enero 12, 2018 8:57 am

Según el tipo de apoyo

El tipo de apoyo (fase que se da inmediatamente después de aterrizar) determina el tipo de pisada de cada corredor. De esta manera, puedes ser pronador, supinador o neutro. Si aún no lo sabes, en Mindfit puedes encontrar algunas de los tests y soluciones para averiguar cómo pisar al correr.

Una vez lo sepas, lo deberás tener en cuenta ya que el diseño de la zapatilla puede variar susceptiblemente según tu pisada:

  • Pronadores: necesitarás una zapatilla con control de estabilidad, es decir, que incorpore elementos estabilizadores en la mediasuela, sobre todo en la zona media-trasera del pie y con refuerzo en la parte interna de la suela, la zona más desgastada. Este tipo de calzado suele tener una mediasuela gruesa (de doble densidad) y con materiales rígidos que impiden que el pie rote en exceso hacia el interior. Una excelente opción para pisada pronadora son las Asics Gel Cayano.

Última actualización: enero 12, 2018 8:57 am
  • Supinadores: Si tu pisada es supinadora te recomendamos zapatillas con amortiguación neutra, mediasuela blanda y sin presencia de elementos estabilizadores, hecho que favorecerá la pronación. Con este tipo de calzado, ganarás elasticidad y suavidad en cada una de tus zancadas y gracias a las propiedades de sus amortiguadores, tu pisada será mucho más reactiva disminuyendo la fuerza generada por los impactos. Debido al poco porcentaje de corredores que son supinadores, puede que te cueste encontrar una gran variedad de modelos en el mercado, pero aún así puedes disponer de auténticas joyas como las Nike Air Zoom Pegasus 33.

Última actualización: enero 12, 2018 8:57 am
  • Neutros: Si tu pie es normal, con una pisada neutra o ligeramente pronadora, puedes ponerte casi cualquier tipo de zapatilla. No obstante, si tu peso es medio, siempre te irá mejor cualquier modelo con amortiguación neutra para ganar estabilidad en el apoyo del pie y evitar hundirte cada vez que impactes con el suelo.

ATENCIÓN. No te centres solamente en la compra de zapatillas. Si tu pronación o supinación son excesivas, deberías buscar un profesional para que te analice tu tipo de pisada y te indique todos los pasos a seguir para corregirla.

2 – Conoce bien la talla y las características de tu pie

Las zapatillas deben ser cómodas. Si te aprietan, te vienen grandes o simplemente no te sientes a gusto con ellas cuando estás corriendo, puede que la talla no sea la correcta. Los especialistas en calzado deportivo aconsejan que siempre cojas medio número o un número más grande, pero no siempre es tan sencillo puesto que cada fabricante tiene su propio tallaje.

Otro problema muy recurrente es que una misma talla puede variar en cada uno de los modelos de un fabricante, es decir, pueden tener diferente horma, y por tanto, tener un ancho y una altura distintas.

Entonces, ¿qué puedo hacer para elegir la talla correcta de mis zapatillas running? Al fin y al cabo todo se resume en la comodidad. Si te sientes bien con ellas, probablemente hayas dado con el par más adecuado para ti. No obstante, si sigues teniendo dudas, hay algunos trucos que pueden ayudarte:

  • Entre la puntera de la zapatilla y el dedo más largo del pie deberías dejar el espacio correspondiente a la anchura de un dedo de la mano. Eso es una distancia en torno a los 1,5 cm aproximadamente.
  • Pruébatelas por la tarde o después de correr, dado que en estas situaciones el pie puede aumentar su volumen hasta cerca del 10%. De esta manera, sabrás cuánto ocupa el pie cuando está hinchado y evitarás que te apriete en exceso cada vez que salgas a entrenar.
  • Todos los dedos del pie deberían poder moverse sin problemas dentro de la zapatilla. También es recomendable hacer la prueba con las medias o calcetines que te pones para ir a correr.
  • Comprueba el tallaje en los dos pies. Muchas veces se comete el error de probarse un solo pie y después ocurre que la talla de la zapatilla no es la correcta para el otro pie. Por ejemplo, no sería nada extraordinario que necesitarás un 41 en el pie derecho y un 40 en el izquierdo.
  • El talón debe permanecer lo más sujeto posible. Si se mueve en exceso al andar, corriendo será todavía más exagerado.
  • Si utilizas plantillas especiales para correr, póntelas cuando te las pruebes. Muchas veces la plantilla no encaja en el nuevo modelo y debe ser cambiada.

Aparte de prevenir probables lesiones, acertar con la elección de la talla es fundamental para evitar que aparezcan heridas tan molestas en los pies como los uñas negras, rozaduras, llagas, callos o ampollas.

3 – ¿En qué superfície entrenas?

Otro de los grandes aspectos a considerar a la hora de comprar tus zapatillas para correr es conocer las características del terreno donde corres habitualmente. Así pues, según si entrenas en ciudad, montaña o pista de atletismo, la suela y la mediasuela del calzado suelen presentar pequeñas modificaciones:

  • Para asfalto: si vives en ciudad, probablemente solo tengas la opción de elegir recorridos con superficies duras (asfalto y el cemento). En estos casos, te irá bien un calzado con amortiguación blanda y de largo recorrido (absorberás muy bien los impactos). Asimismo, al no haber una especial necesidad de agarre, la suela presenta un taqueado de poco altura y distribuido de forma homogénea (incluso en algunos modelos la suela es totalmente plana). Un ejemplo de zapatillas de asfalto son las Nike Streak 4, ideales para corredores de fondo.

  • Para montaña: si eres un practicante de trail running y te fascina correr en terrenos irregulares y agresivos (con rocas, senderos, pendientes, tramos húmedos, etc.) necesitarás un modelo que te proporcione estabilidad, con un upper que quede bien sujeto en el pie y un taqueado alto para tener un mayor agarre al suelo. Otras características de este tipo de calzado es su puntera reforzada y las láminas protectoras entre suela y mediasuela, complementos que te protegerán ante los golpes de los objetos del terreno.

 

  • Para terrenos mixtos: Una opción muy interesante es adquirir un calzado que te sirva tanto para asfalto como montaña (siempre y cuando sean circuitos forestales sin piedras ni obstáculos). Para ello, algunos modelos tienen una suela mixta, con una altura de tacos intermedia entre las zapatillas de asfalto y las trail. En este sentido, Adidas es uno de los referentes en este tipo de suelas.

  • Para pista de atletismo: para aquellos que se dedican al atletismo de forma professional y entrenan siempre en pista, disponen de las zapatillas con clavos, ideales para tener el mejor agarre posible a la superfície. Se trata de un calzado minimalista (muy ligero y sin apenas drop), y por este motivo, solo se recomienda en corredores que utilizan la parte más delantera del pie en su técnica de carrera.

4 – Adáptalas a tu peso corporal

Uno de los aspectos del running más olvidados por los más principiantes es su peso corporal. Y es que si pesas 85kg no puedes calzarte unas zapatillas diseñadas para un corredor de 60kg. Así pues, si quieres evitar lesiones y no notar un estancamiento en tu rendimiento, debes conocer previamente tu peso corporal. Según este parámetro hay tres grandes grupos:

  • Corredores ligeros: de 60 a 75 kilos.
  • Corredores medios: de 75 a 85 kilos.
  • Corredores pesados: más de 85 kilos.

Independientemente del rango de peso en el que te encuentres, siempre hay que intentar comprar el calzado más ligero y flexible posible, puesto que si es muy pesado te acortará la zancada y te restará velocidad.

Una zapatilla tiene buena flexibilidad cuando puede doblarse como mínimo un 30% por detrás de los dedos.

Ahora bien, cuanto mayor es el peso corporal, más amortiguación deberá tener la zapatilla, buscando modelos con una entresuela gruesa y dura y con protección adicional en el talón y la puntera. Cerciórate también de que tu elección te proporciona la estabilidad suficiente, dado que si pesas 80-90 kg, la fuerza de los impactos generados puede llegar a superar los 150-200kg.

Por otra parte, si te encuentras dentro del grupo de corredores con un peso medio o ligero, podrás calzarte modelos mucho más ligeros y flexibles, con una mediasuela más fina y una amortiguación fabricada con materiales más blandos.

Asimismo, si deseas tener una zapatilla estable y ligera a la vez, algunas marcas disponen en su catálogo de modelos que han sido diseñados con un talón dotado de diversos huecos pero reforzado con grandes tacos alrededor. Con esto se consigue tanto reducir el peso como ganar en estabilidad.

5 – ¿Qué uso les vas a dar?

Aunque no es una condición impresicindible, si realmente vas a dedicar muchas horas y esfuerzo en el running lo mejor es que tengas unas zapatillas para los entrenos y otra para los días que disputes una prueba. El motivo es muy sencillo: la distancia recorrida y el ritmo de carrera no es el mismo en las sesiones de entreno que cuando estás compitiendo. Y es que según este parámetro, podemos distinguir principalmente 3 tipos de zapatillas:

  • De entrenamiento: modelos que oscilan entre los 300 y 500 gramos. El objetivo de buscar el máximo confort. Te servirán para ritmos moderados y lentos, siendo capaces de soportar como mucho una ritmo de 4:30 km/min. Son zapatillas que apuestan por una mayor durabilidad, por lo que suelen tener mucha amortiguación y elementos estabilizadores. Ideales también para corredores de más peso. Se deben cambiar cada 800-1000km. Un ejemplo: Saucony Triumph 12

Última actualización: enero 12, 2018 8:57 am
  • De competición: son las llamadas zapatillas voladoras. Su principales características son su extrema ligereza y su poca amortiguación, con un peso que suele rondar los 100-300 gramos como mucho. Este tipo de calzado antepone el rendimiento a la comodidad, dado que su diseño lograr la mejor marca posible el día de competición, ya sea una prueba 10k o una maratón. Eso sí, solo te las recomendamos si te ves capaz de bajar de los 3:30 min/km y tienes una buena técnica de carrera. En caso contrario puedes seguir usando las de entrenamiento. Se deben cambiar cada 200-400km. Un ejemplo: Adidas Adizero Takumi Ren 3

Última actualización: enero 12, 2018 8:57 am
  • Mixtas: zapatillas que están a medio camino entre las de entrenamiento y las de competición. Te servirán tanto para tus sesiones de preparación como para las pruebas que disputes. Están pensadas para entrenos de 10-15 kilómetros como mucho y un ritmo de carrera que se encuentre entre los 3:30-4:30 min por kilómetro. Su amortiguación es inferior a las de entrenamiento pero superior a los modelos de competición. Asimismo, no son ni muy flexibles ni muy rígidas. Se deben cambiar cada 400-800km. Un ejemplo: New Balance 890 v4

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Última actualización: enero 12, 2018 8:57 am

¿Y si voy a disputar una maratón?
En las carreras de larga distancia la elección del calzado todavía puede suponer un mayor dilema. Por este motivo, si es tu primera maratón te recomendamos unas zapatillas de entrenamiento, perfectas para acabarla en 3 horas y media o cuatro. Si por el contrario ya tienes una cierta experiencia, te recomendamos unas voladoras (para acabarla en menos de 2 horas y media) o unas mixtas (entre 2 horas y media y tres horas y media).

6 – Valora las lesiones previas que hayas tenido y tu estado de forma actual

Si llevas cierto tiempo corriendo asiduamente, otro factor que deberás valorar para saber qué zapatillas de running comprar son las lesiones que hayas sufrido hasta el día de hoy. Y es que probablemente la gran mayoría de ellas hayan sido causadas por no ponerte el calzado más apropiado.

Por ejemplo, si eres propenso a sufrir fascitis plantar, inflamación que se produce entre el arco del pie y el talón, deberás buscar modelos que tengan un buen apoyo en esta zona para evitar que la planta del pie se encuentre demasiado cerca del suelo.

Por otra parte, si te encuentras dentro de alto porcentaje de corredores que tienen dolencias en las rodillas y tobillos, un modelo con mucha estabilidad y una buena amortiguación debería ser innegociable. Y si tienes cualquier dolencia muscular en el tren inferior, evita a toda costa las zapatillas demasiado blandas y con poco drop, ya que probablemente no estarás absorbiendo los impactos de manera eficiente. En resumen, necesitarás un calzado con unas características concretas para cada tipo de lesión.

CUIDADO. Si estás sufriendo una lesión actualmente, unas nuevas zapatillas no te solucionarán el problema. En estos casos, te aconsejamos que acudas a tu médico para que valore cuál va a ser su evolución y qué puedes hacer para combatirla.

Asimismo, te recomendamos que prestes atención a tu estado de forma actual. Si has reemprendido la actividad hace poco, probablemente tengas poca flexibilidad y tu técnica de carrera sea poco perfeccionada, de manera que necesitarás un modelo con mayor drop y estabilidad.

En cambio, si te encuentrás en tu prime (vaya en tu tope de forma) porque has llevado un exhaustivo trabajo de gimnasio y de técnica de carrera y tienes el hábito de correr, podrás calzarte un par con menos drop, más ligero y más flexible, puesto que tendrás una mayor predisposición a correr de una manera eficiente.

7 – ¿Cuáles son tus sensaciones previas con otros modelos?

Si lo tuyo con el running va en serio, no sería nada raro que gastaras una media de dos o tres pares de zapatillas al año. Por esta razón, seguramente tu mismo ya tengas una idea de qué modelos son los más indicados para ti: más o menos drop, con estabilizadores o no, amortiguación blanda o dura, etc.

Las sensaciones lo son todo. En este sentido, si el calzado que has utilizado hasta el momento no te ha causado problemas y no te ha privado de un buen rendimiento, tus próximas zapatillas no deberían ser muy diferentes. Obviamente, en el caso de que sufras continuas lesiones y no te sientas cómodo con tu actual par, deberías ir pensando en un cambio radical y atenderte a cada una de las directrices que te hemos indicado hasta ahora.

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8 – No te dejes guiar por las apariencias

Un tremendo error que cometemos cuando vamos a la tienda a comprar las zapatillas para correr es fijarnos en los modelos más caros pensando que son los mejores. Sí que es verdad, que unos materiales de calidad y unos buenos acabados se suelen ver reflejados en el precio final, pero la mayoría de veces los precios tienden a estar hinchados, ya sea por motivos de estética o marketing.

Hay que saber encontrar un término medio y buscar una buena relación calidad-precio. Ten en cuenta que ni un modelo de 150 euros te va a durar para siempre ni uno de 50 euros se te romperá a los dos días de salir a correr. Ahora bien, no escatimes, debes ser consciente que un buen calzado siempre rondará como mínimo los 60-80 euros de media.

Te recomendamos que compares zapatillas con las mismas características en diferentes marcas y tiendas. No es nada raro encontrarse diferencias de 20 y 30 euros entre un sitio u otro, o pagar 50 euros más por el simple hecho de querer comprar el último modelo que ha llegado al mercado.


Como puedes ver hay un sinfín de factores a la hora de elegir las zapatillas running. Al principio puede parecer un complicado rompecabezas, pero solo se trata de tomar nota de ciertos parámetros para que tengas una alta probabilidad de acertar en tu próxima compra. Te recomendamos que no te centres en un solo par de zapatillas, sino que incluso valores comprar dos pares para que puedas adaptarte a las diferentes etapas de tu plan de preparación. Si tienes cualquier pregunta, no dudes en preguntarnos. Intentaremos contestarte con la mayor brevedad posible. ¡Nos vemos para comentar cuál ha sido tu elección!

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