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las causas del dolor de rodilla
Running

El Dolor de rodilla: El gran enemigo del runner

¿Tienes dolor de rodilla al correr? Te revelamos las causas y los síntomas de las lesiones más molestas. ¡Aprende a PREVENIRLAS y TRATARLAS!

Uno de los contratiempos más inoportunos a los que se enfrenta un corredor es el dolor de rodilla. Aunque la mayoría de veces se manifiesta como una pequeña molestia que desaparece con un poco de descanso, es conveniente prestar atención ante el mínimo síntoma de molestia, puesto que a largo plazo puede derivar en una lesión crónica y apartarnos temporal o permanentemente de la práctica de actividad física.

El gran problema es que para saber el origen de estas dolencias hay que resolver una compleja ecuación con diferentes factores implicados. Los malos hábitos (no calentar, no estirar, correr muchos kilómetros sin preparación…), la mala elección de las superficies de entreno, los traumatismos directos o las anomalías estructurales en la rodilla y el resto del cuerpo explican un alto porcentaje de las afectaciones.

Ahora bien, la propia anatomía de la articulación y el desgaste progresivo al que se somete esta a través del ejercicio físico y el envejecimiento son responsables directos del dolor de rodilla. Si a esto le sumamos que la rodilla está trabajando todo el día y que aguanta la mayor parte del peso corporal, las probabilidades de sufrir una lesión en los deportistas, que utilizan más la articulación, son mucho mayores.

Por consiguiente, antes de analizar en detalle todas las causas que están relacionadas con los dolores y las lesiones, es fundamental entender el funcionamiento de la rodilla. Y es que según la zona afectada, la gravedad de la lesión puede variar y, en consecuencia, también su tratamiento y su prevención. ¡A continuación te lo explicamos!

Anatomía de la rodilla

La rodilla es la articulación más voluminosa del ser humano pero también la más compleja y la más inestable desde el punto de vista biomecánico. Tiene la capacidad de realizar dos movimientos: la flexión y la extensión.

 ¿Y por qué es inestable la rodilla? La respuesta la encontramos en el cuerpo principal de la articulación, formado por la particular unión de la tibia y el fémur con la rótula. Mientras que la superfície articular de la tibia con la rótula es plana, la del fémur tiene forma elíptica.

No obstante, la articulación dispone de otros elementos que le dotan de una cierta estabilidad y facilitan los movimientos de la rodilla. Estos son:

Músculos

Los músculos brindan estabilidad activa y dinámica a la rodilla, es decir, son los responsables de generar variaciones en los rangos de movimiento. Hay cuatro músculos extensores y siete flexores. Por la cara externa se encuentra la cintilla iliotibial y el vasto lateral, en la cara interna se inserta el vasto medial y por el centro llega el cuádriceps.

Cuando se habla de músculos, también hay que hacer hincapié en los tendones. Estos son un conjunto de fibras de tejido conjuntivo que se encargan de unir los músculos con los huesos. Gracias a los tendones, las articulaciones como la rodilla gozan de una mayor flexibilidad.

Meniscos

Formados por tejido fibrocartilaginoso, se sitúan entre el fémur y la tibia con la función de acomodar las superfícies articulares durante los movimientos. Para ello, incrementan el área de estas superfícies y proporcionan lubricación a la rodilla a través de la circulación de diferentes tipos de fluidos. Son dos: el menisco medial y el menisco lateral.

Cápsula articular

La cápsula articular es una membrana que rodea los bordes de las superfícies articulares y los meniscos. Se encarga de la restricción de movimientos extremos y violentos de la rodilla, dado que evita que los componentes óseos se desplacen más de la cuenta. La membrana está formada por dos capas: la fibrosa o exterior y la sinovial o interior.

Cartílago articular

Es un tejido blanquecino y elástico de tipo cartilaginoso que permite amortiguar la sobrecarga de las superfícies articulares y aseguran un desplazamiento sin fricción entre los tres huesos principales que forman la rodilla: la rótula, el fémur y la tibia. El cartílago está formado por tres elementos:

  • Condrocitos (2%): encargados de dotar al tejido de sus propiedades biomecánicas.
  • Agua (60-80%): actúa como colchón reduciendo las fricciones y los roces.
  • Matriz extracelular (20-40%): está formada por colágeno y mucopolisacáridos. Gracias a estos componentes, el cartílago puede resistir altas tensiones a la vez que gana elasticidad, lubricación y capacidad de recuperarse ante fuerzas de compresión.

Ligamentos

Los ligamentos estabilizan los movimientos de flexión y extensión de la rodilla e impiden que las articulaciones sufran una luxación ante la aplicación de una fuerza extrema. La rodilla tiene dos grupos de ligamentos: los extracapsulares (situados fuera de la cápsula articular) y los intracapsulares (al interior de la cápsula)

¿Qué es una luxación?
La luxación se produce cuando se separan de manera permanente dos partes de una articulación. También se conoce bajo el nombre de dislocación. Un hueso que se ha dislocado no está en su posición normal.

Causas principales de dolor rotuliano

Ahora que ya sabemos cómo funciona la biomecánica y la anatomía de la rodilla, nos centraremos en analizar las posibles causas del dolor de rodilla. A rasgos generales, podríamos decir que se establecen dos grandes grupos: las causas asociadas a malos hábitos y las causas asociadas a alteraciones anatómicas, tanto de la rodilla como del resto del cuerpo. Estas son las más recurrentes:

Malos hábitosAlteraciones anatómicas
  • Empezar a entrenar sin calentar ni estirar
  • Saltarse los estiramientos después de correr
  • Abuso de los entrenamientos de alta intensidad
  • Hacer grandes esfuerzos tras un largo periodo de inactividad
  • No aumentar progresivamente el tiempo y el kilómetraje de carrera
  • Calzado inadecuado o en malas condiciones
  • Concentrar la actividad física en pocos días
  • Técnica de carrera inadecuada
  • Entrenamientos en superfícies duras y abundantes cuestas

  • Pisada de pie supinadora (hacia fuera) o pronadora (hacia adentro)
  • Sobrepeso y obesidad
  • Debilidad muscular, sobre todo en los cuádriceps
  • Rodillas en X o en valgo (rodillas hacia adentro)
  • Torsión tibial: los huesos situados entre el tobillo y la rodilla están hacia adentro
  • Piernas de diferente longitud
  • Curva muy pronunciada de la columna vertebral
  • Rótula asimétrica y muy plana
  • Otras anomalías genéticas de la rodilla.
  • Anomalías y lesiones en la rodilla debido al envejecimiento, el desgaste y los traumatismos.

Patologías de rodilla: Las 4 más comunes

La complejidad que presenta la anatomía de la rodilla hace que esta puede dañarse por diferentes partes. Este hecho conlleva que haya una gran variedad de lesiones y trastornos. En este punto, nos centraremos en las 4 patologías que más abundan en el mundo del running, analizando en cada una de ellas las siguientes cuestiones: síntomas y signos, zona afectada, tratamiento y prevención.

guia sobre las dolencias de las rodillas

1. Dolores y molestias leves

Los corredores novatos que no tienen la rutina de hacer ejercicio intenso regularmente son los más susceptibles a sufrir este tipo de dolencias. Normalmente no son graves, sino que se manifiestan como pequeñas molestias que, en el peor de los casos, puede obligar al corredor a parar un par de días. Ahora bien, que sean leves no significa que no supongan un peligro para la rodilla, puesto que pueden derivar en una lesión de importancia si no se tratan o no se previenen.

Síntomas y signos

En algunos casos, las molestias aparecen en forma de agujetas o dolor muscular de origen retardado. Empezarás a notar estas dolencias a las pocas horas de acabar el entrenamiento o en el transcurso de las siguientes 24 horas. Otro dolor muy característico son los pequeños pinchazos en el lateral de la rodilla, que se notan a los pocos kilómetros de empezar la carrera tras haber hecho cientos de impactos.

En ambas lesiones, también puedes notar una disminución del rango de movimiento de la articulación, rigidez e incluso pérdida de fuerza.

Zona afectada

Las agujetas y dolores musculares se presentan por la rotura de numerosas fibras musculares que se encuentran en la articulación. En cuanto al dolor lateral de rodillas suele responder a pequeños daños y tensiones en los ligamentos laterales.

¿Sabías que...?
Hasta hace unos años se creía que la acumulación de ácido láctico en forma de cristales en los músculos causaba las agujetas. Sin embargo, diferentes estudios han demostrado que no se forman estos cristales y que, las agujetas son consecuencia de las microrroturas fibrilares en los músculos.

Tratamiento

El mejor tratamiento para estas dolencias es el descanso. No obstante, si deseas acelerar tu recuperación, puedes probar con baños de contraste con agua fría y agua caliente que facilitan enormemente la circulación sanguínea y ayudan a disminuir la rigidez y el dolor previo al ejercicio físico. Asimismo, puedes paliar las molestias con algún pequeño ejercicio que haga trabajar la zona afectada.

Prevención

Debido a que estas pequeñas molestias aparecen en los corredores menos experimentados, la mejor manera de prevenirlas es controlando la intensidad y la duración de las primeras sesiones de entreno. Empieza corriendo 20-25 min a ritmo suave y ves aumentando progresivamente el tiempo y la intensidad.

Por otra parte, acostúmbrate también a calentar y a estirar antes y después de entrenar. El estiramiento es crucial para una buena recuperación muscular. Y ante el mínimo síntoma dolor de rodilla te recomendamos que pares inmediatamente.

2. Condromalacia rotuliana

La condromalacia rotuliana, también conocida como condropatía rotuliana o rodilla del corredor, es la lesión más frecuente en los deportistas que practican running. En esta, se produce una degeneración de la superficie cartilaginosa que hay en la cara posterior de la rótula, produciéndose un roce entre los huesos de la articulación.

El 50% de los casos están asociados a los malos hábitos que implican un sobreuso de la articulación: debutantes que corren muchos kilómetros, corredores que llevaban un largo período de inactividad y corren de nuevo, los corredores de fondo o aquellos que corren en circuitos con numerosos desniveles o superficies extremadamente duras.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que la condromalacia rotuliana es una lesión de carácter multifactorial, en la cual diferentes elementos se combinan entre sí para producir la patología. Algunas de las causas que aumentan la probabilidad de lesión son:

  • Pronación: rotación excesiva de los pies hacia adentro
  • Personas que han sufrido previamente otras afectaciones o lesiones: dislocación de la rodilla, atrofia muscular, alteraciones del aparato extensor de la rodilla, fracturas y traumas en la rótula…
  • Defectos estructurales: rótula alta demasiado alta, tendones muy tensados, debilidad muscular, mala alineación de la rótula con el fémur, anomalías congénitas…
  • Edad: enfermedades como la artrosis, que aparecen a edades avanzadas, incrementan la probabilidad.

El uso excesivo de la articulación y las malas prácticas son responsables directos de la aparición de condromalacia rotuliana. Si a esto le sumamos otros factores como la edad, los defectos anatómicos en la rodilla o lesiones previas, las probabilidades de sufrir esta lesión se incrementan exponencialmente.

Síntomas y signos

El principal síntoma de la condromalacia rotuliana es el dolor intenso en la cara anterior de la rodilla acompañado de rigidez. Las primeras molestias suelen aparecer en el momento de entrenar y estas se van irradiando poco a poco hacia zonas cercanas de la rodilla, tanto por debajo como por encima. En general, hay un aumento de la sensibilidad en toda la articulación.

Asimismo, la sensación de dolor se hace más notoria en las siguientes situaciones: al levantarse de una silla después de haber flexionado la rodilla durante un tiempo prolongado, al subir y bajar escaleras, al cruzar las piernas, al agacharse, al estar en cuclillas o en cualquier postura que implique una extensión de la rodilla, entre otras.

Zona afectada

Los afectados por la condropatía rotuliana sufren un desgaste progresivo del cartílago articular. Este se produce debido al roce que hay entre el cóndilo femoral y la superficie cartilaginosa o bien por un crecimiento anormal del propio cartílago. Todo este proceso de traduce en una mayor fricción entre los tres huesos que forman la rodilla, provocando el dolor que cumple las características anteriormente mencionadas.

que es la condromalacia rotuliana

Si quieres un correcto diagnóstico, te recomendamos que acudas a un médico especialista o traumatólogo para que te haga una exploración exhaustiva de la rodilla. Según el grado de afectación del cartílago, la lesión puede presentar los siguientes 4 grados:

Grado 1: Hinchazón de la rodilla y reblandecimiento del cartílago

Grado 2: Alteración de la estructura cartilaginosa y presencia de pequeñas áreas de fisura

Grado 3: Grandes fisuras y perforaciones que llegan a nivel óseo

Grado 4: Desaparición del cartílago. Graves lesiones óseas

Tratamiento

Dependiendo del grado de la lesión que te haya diagnosticado tu médico, el enfoque del tratamiento variará. En las lesiones del cartílago más leves, donde no hay rotura, se recomienda descansar de la práctica deportiva y aplicar medidas antiinflamatorias como el hielo o medicamentos para combatir el dolor.

A partir de las lesiones de grado 3, que implican la presencia de fisuras y perforaciones, también se debería recurrir a sustancias regeneradoras del cartílago como el ácido hialurónico, el cual tiene un papel fundamental tanto en la mejora de la vascularización de la zona como en el alivio del dolor de rodilla.

¿Qué pasa si los medicamentos antiinflamatorios no surgen efecto?
En estos casos, y siempre como última opción, la rodilla tendrá que ser intervenida quirúrgicamente. El objetivo de esta operación es corregir la posición de la rótula para que quede bien alineada.

Paralelamente, se recomienda hacer ejercicios de fortalecimiento y estiramientos de los músculos que se encuentran en la articulación. Al hacerlos, evita las posturas de máxima flexión. Como mucho, trabaja con una flexión de 0 a 30 grados.

Prevención

La mejor manera de prevenir la condromalacia rotuliana es evitar el uso excesivo de la articulación. Como se ha mencionado anteriormente, el 50% de las afectaciones están relacionadas con las malas prácticas realizadas en los entrenamientos y carreras.

Ahora bien, si estás preparándote para competir en una maratón u otras carreras que impliquen recorrer largas distancias, tendrás que realizar una gran cantidad de entrenos semanales y, por tanto, la rodilla se someterá a continuos esfuerzos. En estos casos, a parte de seguir unas pautas en tu preparación, te recomendamos que hagas cuidados de la rodilla al finalizar cada entrenamiento. Por ejemplo, puedes aplicarte hielo para que ejerza una función antiinflamatoria.

Si deseas entrenar de manera continua durante un periodo largo de tiempo, también necesitarás potenciar toda la musculatura que contribuye en el movimiento de la rodilla. Para hacerlo, se aconseja hacer ejercicios de fortalecimiento y flexibilidad muscular en el cuádriceps (sobre todo vasto externo y vasto interno) y en los músculos isquiotibiales.

¿Por qué es importante fortalecer el cuádriceps?
El cuádriceps es el principal músculo extensor de la rodilla y participa en todos los desplazamientos de la articulación. Debido a su implicación en todo tipo de actividades cotidianas y deportivas (caminar, subir y bajar escaleras, cargar peso, saltar, subir pendientes, correr, etc.), es necesario reforzar sus fibras musculares.

Entre otras medidas preventivas hay que destacar la propiocepción (ejercicios de control del equilibrio), la aplicación de vendajes que permitan una correcta alineación de la rodilla, ejercicios de andar y correr en el agua o llevar a cabo otras actividades como la natación o el ciclismo. Obviamente, tampoco te puedes olvidar de estirar y calentar en cada uno de tus entrenamientos.

3. Tendinitis rotuliana

La tendinitis rotuliana, también conocida como rodilla del saltador o rodilla del futbolista, es una lesión que se caracteriza por una inflamación o desgarro del tendón rotuliano o patelar a consecuencia de un esfuerzo repetitivo del cuádriceps. Se trata de una patología muy común en deportistas de diferentes disciplinas, siendo los corredores de running unos de los más afectados por esta inoportuna y molesta dolencia.

El estrés continuo al que se somete el tendón es la causa principal de la tendinitis rotuliana. Dicho estrés se explica por los errores que se cometen durante los entrenos y las carreras: mala técnica de carrera, entrenamientos de desmesurada intensidad, mala elección de calzado o correr continuamente en terrenos duros.

Asimismo, la edad es un importante factor de riesgo dado que hay una mayor incidencia en los atletas más ancianos. Otras causas, aunque menos frecuentes, son las desalineaciones de la rótula, la rotación excesiva de la tibia o la poca extensión del músculo recto femoral.

Síntomas y signos

El síntoma más habitual es el dolor localizado en la parte frontal de la rodilla acompañado de una cierta rigidez. Se manifiesta como un dolor punzante que aparece durante el ejercicio y que se agudiza cuando se dobla la rodilla al sentarse. En ocasiones, el dolor de rodilla puede perdurar en el tiempo incluso en aquellos casos que el corredor ha abandonado temporalmente el ejercicio.

Pero uno de los principales quebraderos de cabeza para quienes sufren la tendinitis rotuliana es el dolor de rodilla al subir y bajar escaleras. Lo mismo sucede cuando se está en una misma posición durante un largo periodo de tiempo, como estar arrodillado o con las piernas cruzadas.

Zona afectada

La tendinitis rotuliana se produce como resultado de una lesión en el tendón rotuliano, continuación del tendón del cuádriceps que se encarga de unir la rótula con la tibia. Por este motivo, un sobreuso del cuádriceps implica que el tendón rotuliano se someta a continuos esfuerzos que acaban dañando su estructura.

que es la tendinitis rotuliana

En el mejor de los casos, el tendón solo sufrirá una pequeña inflamación. No obstante, si no se trata debidamente o no se detecta la patología desde un buen principio, además de roturas y desgarres, se sufrirá una degeneración progresiva de la estructura y se correrá el riesgo de que la lesión se convierta en crónica.

Tratamiento

Ante el mínimo síntoma de dolor te aconsejamos que acudas a tu médico. Una vez lo hayas hecho, asegúrate de descansar hasta que el dolor desaparezca por completo. Deberás tener mucha paciencia, dado que las molestias pueden persistir en el tiempo. Para paliar los síntomas, te recomendamos hacer un masaje en la zona con hielo o tomar los antiinflamatorios que el médico te haya prescrito.

Si la lesión no remite, sométete a una nueva exploración médica para que te diseñe un tratamiento específico. En los casos agudos, el dolor de rodilla se puede tratar con algunas sesiones de fisioterapia o inmovilizando con yeso la rodilla.

En las lesiones del tendón rotuliano de tipo crónico, tendrás que someterte a una cirugía donde se te extirpará la parte del tendón dañada. Es una intervención muy efectiva y su recuperación oscila entre las 4 y 6 semanas.

Prevención

Teniendo en cuenta que el sobreentrenamiento es el principal causante de la tendinitis rotuliana, deberás reducir la cantidad de kilómetros que corres por semana e intenta no abusar de los entrenamientos de elevada intensidad o de aquellos más exigentes (cambios de nivel constantes, superfícies de entreno duras…).

Asimismo, es muy importante que realices ejercicios de fortalecimiento del cuádriceps. Al hacerlo, disminuirás de manera significativa los esfuerzos a los que se somete el tendón rotuliano y mejoraras el flujo sanguíneo de la zona. Por último, aunque lo hemos mencionado repetidas veces, tienes que estirar y calentar adecuadamente.

4. Síndrome de la cintilla iliotibial

La síndrome de la cintilla iliotibial o rodilla del corredor es una de las lesiones de rodilla más habituales en los corredores de media y larga distancia. La principal característica de esta patología es el continuo roce entre la banda iliotibial y el epicóndilo lateral del fémur, que se produce como consecuencia de la contínua flexión y extensión de la rodilla que se da al correr.

Así pues, aquellos runners que se estén preparando para disputar una carrera de mucho kilómetraje, son más propensos a sufrir esta lesión pues tienden al sobreentrenamiento y someten la rodilla a repetidos esfuerzos.

No obstante, la síndrome de la cintilla iliotibial se trata de una patología multifactorial y esto provoca que resulte bastante complicado establecer todas las causas o el origen de la lesión. En primer lugar, hay que resaltar el papel de las alteraciones biomecánicas, tanto anatómicas como funcionales. Algunas de ellas son:

Genu varo o piernas arqueadas: rodillas inclinadas hacia fuera.

Diferente longitud en cada pierna

Artrosis incipiente de cadera que provoca restricción de la movilidad

Debilidades y acortamientos musculares

Hiperpronación de la parte posterior de los pies

Por otra parte, las malas prácticas al correr también son un factor de riesgo a tener en cuenta en esta patología. Las probabilidad de sufrirla será mayor si se usa un calzado inadecuado, si se corre con una mala técnica y se realiza la pisada erróneamente o si se hace una mala elección de las superficies de entreno, sobre todo aquellas más duras con terrenos irregulares con constantes subidas y bajadas.

¿Sabías que...?
Se conoce como rodilla del corredor a un conjunto de trastornos que afectan a las rodillas de los practicantes de running. Por este motivo, tanto la condromalacia rotuliana como la síndrome de la cintilla iliotibial pueden encontrarse bajo el mismo nombre.

Síntomas y signos

El principal síntoma de la síndrome de la cintilla iliotibial es el dolor en la cara lateral externa de la rodilla. En algunos casos, las molestias también pueden sentirse justo por encima de la rodilla o en la parte superior del muslo. Normalmente, el dolor va acompañado de una inflamación local apreciable.

Otro de los síntomas más característicos es la exacerbación del dolor de rodilla al correr a un ritmo muy lento o cuando se corre cuesta abajo. En estas situaciones, la rodilla se encuentra más tiempo en contacto con el suelo y, por tanto, menos flexionada.

Obviamente, la falta de descanso o la no aplicación de un tratamiento hace que el dolor de rodilla empeore y pase a ser de tipo agudo.

Zona afectada

La lesión se produce por la tensión generada en el cintilla o banda iliotibial. Se trata de un tendón que nace en la cadera, en el músculo tensor de la fascia lata, y que recorre toda la cara lateral del muslo atravesando la cara externa de la rodilla para acabar insertándose en la tíbia, concretamente en el tubérculo de Gerdi.

sindrome de la cintilla iliotibial

¿Y qué proceso genera la tensión de la cintilla iliotibial? Cuando esta cruza la parte externa de la rodilla, también pasa por encima de un pico de hueso, el epicóndilo lateral del fémur. Durante la carrera, con la constante flexión y extensión de la rodilla, la banda iliotibial roza este pico de hueso de manera repetida provocando el dolor y la posterior inflamación.

Hay que tener en cuenta que todos aquellas alteraciones biomecánicas que incrementen la rotación interna de la cadera y la rodilla y la hiperpronación del pie, también provocarán un exceso de tensión en la cintilla iliotibial.

Tratamiento

El tratamiento más eficaz de la síndrome de la cintilla iliotibial es aquel que va orientado a la corrección de las alteraciones biomecánicas. Para conseguirlo, el corredor deberá llevar a cabo ejercicios que fortalezcan los grupos musculares implicadas y ejercicios de estiramientos.

Asimismo, cuando se estudian las alteraciones biomecánicas, resulta fundamental analizar el tipo de pisada del corredor. Recuerda que la hiperpronación aumenta la tensión de la cintilla. En este sentido, disponer de unas plantillas correctoras a medida es imprescindible para corregir el problema de la pronación excesiva.

A modo complementario, te recomendamos que acudas a un fisioterapeuta para que te aplique un masaje de descarga muscular. Este tipo de masaje se caracteriza por sus maniobras lentas y profundas que pueden llegar a provocar ligeras molestias en el afectado por la lesión. El masaje ayudará a disminuir la tensión muscular, sobretodo a nivel del músculo tensor de las fascia lata, el glúteo medio, el glúteo mayor y la musculatura peronea.

En el peor de los casos, si todo este tratamiento que te acabamos de mencionar no surge efecto y sigues sufriendo con el dolor de rodilla, puedes recurrir a las técnicas de infiltración. Las más utilizadas son aquellas en las que se trabaja con plasma rico en plaquetas o colágeno, ideales para desinflamar y regenerar el tendón.

No hagas el tratamiento sin haber acudido primero al médico. Según el diagnóstico que este establezca, el enfoque del tratamiento será distinto.

Prevención

La mejor prevención de la síndrome de la cintilla iliotibial consiste en detectar las alteraciones biomecánicas antes de que aparezca la lesión. Para ello, puedes recurrir a un profesional para que analice tu técnica de carrera, tu posición corporal o tu pisada.

A partir de aquí y según cual sea tu caso, es de vital importancia que tengas en cuenta los siguientes aspectos: tener una técnica de carrera adecuada, utilización de plantillas que corrijan la pronación, fortalecer toda la cadena muscular que interviene al correr o hacer los estiramientos para aliviar las tensiones, entre otros.

Y en segundo lugar, diseña un correcto plan de entrenamiento. No corras más de la cuenta y no abuses de aquellas sesiones que impliquen terrenos con abundantes pendientes y/o superfícies duras. Si al acabar de correr sientes una ligera molestia o notas una sobrecarga en la zona de la cintilla, te recomendamos que hagas unos estiramientos para evitar que este pequeño dolor derive en la tan temida patología.

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