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Salud bucodental

La importancia de la salud bucodental infantil

Conoce de primera mano los factores que influyen en el desarrollo de los dientes en tus hijos y cómo enseñarles a mantener una boca sana.

La implicación de los padres en la educación de sus hijos influye en todos los aspectos de sus vidas. La higiene y la salud dental no son una excepción. La mayoría de niños sufren de algún tipo de enfermedad o condición dental durante su desarrollo.

Si eres padre o madre, es probable que te preguntes cómo puedes ayudar a tus hijos en este sentido. Debes enseñarles cómo cuidar de su dentadura adecuadamente y lo importante que es. Debes hacer que puedan apreciarlos y valorarlos.

Diseñados para un uso duradero

Los dientes de leche caerán tarde o temprano, pero nuestra siguiente dentadura es para toda la vida. Por tanto, debemos cuidarla bien.

Contamos con la ventaja de que el esmalte de nuestros dientes es la sustancia más dura del cuerpo. Sin embargo, a veces se enfrentan a otras sustancias igual de duras y que les puede erosionar o causar roturas: caramelos, nueces, hielo.

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Además, ten en cuenta que trabajan bajo un amplio rango de temperaturas, dependiendo de lo que comemos normalmente. Pero todo el mundo ha comido helados refrescantes en verano y sopas muy calientes en invierno.

Nuestros dientes son capaces de durar toda una vida, siempre que cuidemos bien de ellos. La naturaleza los ha diseñado de esa manera y es bueno que los niños lo sepan. La mayoría de problemas que sufrimos en nuestra boca se producen por culpa de nuestra propia negligencia. Como padre, tienes una labor muy importante para influir en el desarrollo y el mantenimiento de una boca sana para tus hijos.

El desarrollo de los dientes

Para poder ayudar bien a nuestros hijos, debemos conocer el desarrollo de los dientes. Podríamos dividirlo en tres fases.

  1. En primer lugar, está ese periodo durante el cual la corona del diente se está formando a partir de células de tejido. Entonces, se calcifica o endurece en el hueso de la mandíbula. Se está formando nuestro diente.
  2. En segundo lugar, se produce la erupción, que es cuando el diente se hace visible por primera vez y se desarrolla la raíz.
  3. Finalmente, está el periodo de mantenimiento, en el que se completa la formación de la raíz y la corona del diente se hace finalmente visible.

La mayoría de los dientes permanentes necesitan entre ocho y diez años para poder desarrollarse completamente. Durante la mayor parte de ese tiempo, se están formando en nuestra propia mandíbula. Por lo general, los dientes primarios o de leche han comenzado a formarse cuando el niño aún está en el vientre de la madre.

Ya en el segundo o tercer mes de embarazo, se empiezan a desarrollar esos brotes de dientes primarios. Algunos molares permanentes comienzan a formarse entre el séptimo mes intrauterino y el nacimiento. A partir de entonces y hasta los tres años, su corona crece hasta llegar al tamaño adulto y se calcifica.

La erupción del diente en la boca no se lleva a cabo hasta tener 6 o 7 años, pero la raíz del diente no se forma completamente hasta los 9 o 10. Piensa que se tarda hasta 10 años en fabricar un diente, así que están hechos para durar mucho tiempo.

Durante todo este periodo de desarrollo, hay muchos factores con los que podemos influir para obtener unos dientes fuertes y sanos.

Factores Nutricionales

Ya sabemos que la nutrición es un factor clave en el desarrollo de nuestros hijos. Esto lo podemos ver también en la salud dental. Por ejemplo, se ha demostrado que la aparición de caries está relacionada con anormalidades nutricionales específicas que se producen durante el desarrollo dental.

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Los dientes nos proporcionan un registro permanente del estado nutricional pasado de cada individuo. Mientras los dientes están en desarrollo, la falta de nutrientes adecuados puede causar cierta debilidad en nuestra estructura final y esto puede permitir que los dientes se descompongan fácilmente.

Casi todos los dientes primarios y algunos permanentes comienzan a formarse cuando el niño aún está en el vientre de su madre. Por tanto, la madre también necesita llevar una buena nutrición. Incluso, en el caso de que fuera necesario, se debería complementar su dieta con vitaminas y minerales para asegurar el crecimiento y desarrollo tanto de los dientes como de los demás tejidos del cuerpo del niño.

Después de que el niño nazca, los padres deben ejercer una influencia positiva en sus hábitos. El desarrollo de los hábitos alimenticios se encuentra en los primeros años de vida.

Una buena rutina alimentaria

En la dieta de cada día, debemos incluir una buena variedad de alimentos básicos, incluyendo los tres macronutrientes: proteínas, carbohidratos y grasas. También es buena idea de que los padres animen a sus hijos a comer frutas y verduras frescas.

Estas proporcionan una gran variedad de beneficios que los alimentos procesados y refinados no pueden dar. No solo proporcionan una buena nutrición, también fomentan el ejercicio de los dientes y las encías gracias a su textura. Los padres deben asegurarse de que sus hijos comen lo que es bueno para ellos y no solo lo que les gusta.

Existen otros factores que influyen en el desarrollo de una buena dentadura, como puede ser la herencia o posibles enfermedades. Sin embargo, tienes poco control sobre estos factores, por lo que tus esfuerzos como padre deberían estar orientados a otras áreas.

Por supuesto, no existen una dieta universal que pueda mantener los dientes de tus hijos sanos de por vida, pero sí que hay ciertos alimentos que pueden ayudarte a conseguir este objetivo.

Después de que salgan los dientes

Conforme el diente empieza hacer su aparición en su boca, el medio en el que se encuentra cambia repentinamente. A partir de entonces, el diente puede ser atacado por alimentos y las bacterias exteriores. Estas bacterias pueden penetrar a través del esmalte y causar daños al diente y, eventualmente, a la cavidad. Algunos dientes pueden ser tan gravemente dañados que tendrán que retirarse completamente.

Tenemos dos opciones para ayudar a su dentadura en la lucha contra esos efectos dañinos:

Ya sabemos que las dietas modernas contienen una gran cantidad de azúcares refinados y carbohidratos rápidamente fermentables, como ocurre en el caso de la sacarosa. Estos componentes, en combinación con ciertas cepas de bacterias, pueden llegar a ser muy perjudiciales para la estructura del diente.

Los investigadores han concluido que un exceso de carbohidratos acelera el progreso de la caries dental. Por el contrario, si reducimos la ingesta de alimentos refinados, podemos llegar a reducir o eliminar por completo su aparición.

A todo esto, debemos tener en cuenta que algunos niños son más susceptibles a las caries que otros. Las probabilidades de aparición pueden diferir entre niños, pero es un hecho que gran parte de este problema está directamente vinculado a la ingesta de dulces.

El adulto es el responsable
Un programa efectivo a la hora de reducir el consumo de dulces debe comenzar en los padres. Ellos mismos consumen gran cantidad de galletas, caramelos y pasteles. Si lo hacen, van a tener una difícil tarea convenciendo a sus hijos de que no hagan lo mismo. Además, si este tipo de alimentos están en casa y están disponibles, será mucho más fácil adquirir malos hábitos.

Esto no significa que debemos eliminar los dulces por completo. Pero tenemos que consumirlos con moderación y realizar una limpieza adecuada de nuestra boca para poder reducir las probabilidades de caries.

Una limpieza adecuada

Por lo general, un niño aprende a lavarse los dientes entre los dos y tres años. Es evidente que la supervisión de los padres sigue siendo muy importante. Por ejemplo, puede ser una buena idea cepillarse los dientes al mismo tiempo, tanto hijos como padres, para que puedan coger correctamente la rutina y la mantengan en el tiempo.

Durante los primeros días, después de que el niño haya procedido al cepillado de dientes, el padre puede revisar los dientes para comprobar que se ha hecho un buen trabajo. No olvides todos los dientes, la parte de atrás y los dientes molares. También revisaremos la línea cerca de las encías y la lengua.

Recordemos que si no cepillamos bien toda la boca, aunque ya no haya restos de comida, puede quedar ácido y bacterias. Un cepillado adecuado puede evitarnos muchos problemas en el futuro.

cepillarse los dientes edad

Un cepillado riguroso necesita práctica y esfuerzo. Se trata de un trabajo minucioso. Por lo general, un niño de unos tres años tiene unos veinte dientes primarios en su boca.

Cada uno de esos dientes tiene hasta cinco superficies que tienen que ser limpiadas. Esto equivaldría a cien superficies dentales que necesitan atención. Más adelante, podemos llegar a tener hasta 160 superficies dentales en la boca. Piensa en todas ellas la próxima vez que te cepilles los dientes.

El cepillado es el método más practicado de limpieza bucal, pero no sirve si lo realizamos de cualquier manera. La efectividad de los procedimientos de higiene oral es una cuestión de técnica y esfuerzo. Al final, los materiales que utilicemos no son más que elementos secundarios.

Además del cepillado, tenemos otros métodos complementarios que pueden sernos útiles en según qué situaciones. Por ejemplo, el hilo dental es el medio más eficaz para limpiar entre los dientes. Podemos llegar a recovecos que no podríamos con un simple cepillo.

Después de utilizarlo, podemos realizar un buen enjuague para deshacernos de todas las partículas sueltas. Por tanto, combinar el hilo dental con un cepillado posterior nos puede dar una limpieza completa para tu boca.

Caries dental

Es realmente sencillo identificar una zona con caries. Normalmente, aparecerán áreas de color oscuro en ranuras y grietas en las superficies de mordida. También veremos zonas de color gris oscuro entre los dientes. En esas pequeñas grietas y fisuras, se puede colar comida que puede ser difícil de eliminar. Entonces, las bacterias empiezan a actuar sobre estas partículas y producen una sustancia ácida. Este ácido es dañino para nuestros dientes.

Ya sabemos que nuestro esmalte es una superficie dura, por lo que se necesitarán varios ataques con ácidos para romper ese esmalte exterior. Sin embargo, una vez que el ácido desgaste esta capa inicial y se abra paso hasta la dentina, la parte interior del diente, el proceso avanzará mucho más rápido.

Así pues, para poder eliminar la caries, debemos detener el proceso incluso antes de que empiece. Tenemos que eliminar todas esas partículas de alimentos que se cuelan entre nuestros dientes, especialmente las de los hidratos de carbono. Deberemos inculcar a nuestros hijos el hábito de cepillarse los dientes tanto después de las comidas como de los aperitivos.

Debemos cepillar cualquier área sospechosa bien a fondo. Si tras el cepillado, la zona aún tiene un color oscuro o está descolorida, deberíamos visitar al dentista. Cuanto antes identifiquemos el problema, más fácil será la solución.

Evita gastos futuros

Los niños tienen que cuidar de sus dientes primarios tanto como si fueran permanentes. Esos dientes se encargan de reservar el espacio necesario para el posterior diente permanente que se está desarrollando en su mandíbula.

Si perdemos ese diente primario debido a la caries u otros factores, los otros dientes tenderán a juntarse. Por lo que cuando llegue el momento de que el diente permanente salga, puede no tener el espacio suficiente.

evitar aparatos dentales niños

Seguro que eres consciente de que el trabajo de enderezar y corregir los dientes es caro. Por tanto, es importante mantener los dientes primarios en su sitio hasta que se caigan de manera natural. Si perdemos un diente permanente, entonces nuestro dentista debería reemplazarlo. Podemos seguir sin el diente, pero tendremos el mismo problema de espacio.

Como puedes ver, existen muchos factores en el desarrollo y mantenimiento de unos dientes sanos. Algunos de esos factores los puedes controlar, así que toca ponerse manos a la obra. ¿Estás enseñando a tus hijos el cuidado necesario de sus dientes? Sin duda, ellos te lo agradecerán más tarde.

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