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Receta de Albóndigas de calabacín
Recetas

Albóndigas de calabacín, ¿te atreves a probarlas?

¿Te apetecen unas ricas albóndigas de calabacín? Atrévete con esta sencilla receta vegetariana

Cuando oímos albóndigas pensamos de manera irremediable en un plato muy calórico, con carne picada, salsas, sí, todo muy sabroso, pero poco adecuado si lo que queremos en mantener la línea.

El consumo de carne debe ser esporádico, una o dos veces por semana, y basar la dieta en el consumo de frutas y verduras.

Por esta razón, y para no privarnos de las albóndigas, os proponemos una forma diferente de consumir este alimento, y es hacerlo elaborándolas con calabacines. Un plato vegetariano para saciar esas ganas de comer albóndigas.

Tiempo de preparación

40 minutos

Rinde

4 personas

Receta fácil de Albóndigas de calabacín

Receta fácil de Albóndigas de calabacín

Ingredientes

  • 4 calabacines
  • 3 cucharadas de pan rallado
  • 2 yemas y 1 clara de huevo
  • 1 diente de ajo
  • Tomate frito
  • Aceite de oliva
  • Caldo de legumbres
  • Pimienta y sal
  • Perejil

Preparación

  1. En primer lugar, hay que vaciar los calabacines, el interior de las verduras, dejando la piel para después utilizarla como recipiente en el que servir las albóndigas.
  2. El segundo paso es triturar el interior de los calabacines, junto con un diente de ajo y perejil fresco. Añadimos el huevo y el pan rallado, mezclamos bien y sazonamos con sal y pimienta. Mucho cuidado de no pasarnos con el punto de sal, aunque los calabacines necesitan suficiente sal.
  3. A continuación, creamos las bolas, es decir, hacemos las albóndigas y las freímos en una sartén con aceite de oliva a alta temperatura, pero vigilando que no se queme. Tras unos minutos en la sartén o la freidora, reservamos.
  4. En otra sartén, con fondo suficiente, añadimos unas cucharadas de tomate frito y un poco de caldo de legumbres, para más adelante, introducir las albóndigas. Dejamos cocinar durante unos minutos y apartamos del fuego sin dejar que la salsa reduzca por completo, para poder servirlas con un poco de jugo.

Notas

Las albóndigas de carne son mucho más fáciles de montar pues la zona interior de los calabacines contiene mucho líquido y es muy fibrosa. Esto obliga a hacer un buen trabajo manual en el momento de montar las albóndigas.

Para facilitar esta tarea, a la mezcla se le añade una yema de huevo, así hay más superficie que integre todos los alimentos. La yema hará que la masa quede más compacta y que las albóndigas no se desmenucen al intentar freírlas.

Otra opción para conseguir unas albóndigas perfectas es retirar el exceso de agua de los calabacines. Esto lo conseguimos del siguiente modo: cortamos la piel del calabacín y el interior lo rallamos. Una vez rallado, lo vertemos sobre un paño de cocina y le hacemos un nudo sobre los extremos dejando en el interior el calabacín para retirar el exceso de agua.

Si hacemos este paso, no podremos servir las albóndigas sobre la piel de los calabacines vacíos, pero evitamos tener que triturar las verduras.

¿Sabías qué…?

El calabacín es un alimento ideal para dietas de adelgazamiento. A su alto contenido en vitaminas se le suma su poder antioxidante y antienvejecimiento y que es un producto muy aconsejable para el sistema digestivo por su contenido en fibra, aunque hay que consumirlo con cierta moderación.

Esta verdura es muy habitual en la dieta mediterránea y se puede consumir en guisos, ensaladas o aperitivos. El calabacín es también un buen sustitutivo del pan o la harina ya que las masas de calabacín son muy sabrosas y mucho menos calóricas que las elaboradas a partir de harina u hojaldre.

En cualquier caso, el mejor modo de tomar este alimento es de manera cruda, en ensaladas, formando una crudité de verduras con una vinagreta o para acompañar sopas frías como hummus.

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