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Masajes

Beneficios del masaje thai (tailandés) sobre tu cuerpo y mente

Descubre los secretos mejor guardados de uno de los mejores tipos de masaje del mundo, el thai o tailandés. ¡Siente cada parte de tu cuerpo!

Gran parte de la medicina oriental tuvo en sus inicios una estrecha relación con los movimientos religiosos ya que la comprensión del cuerpo se asienta, en gran medida, en las creencias filosóficas, en la peculiar visión del universo que tiene cada cultura.

Tailandia es un país próximo a China, situado en un lugar en el que se cruzan diferentes rutas comerciales y migratorias como, por ejemplo, las que vienen de la India; por ello, como se verá, toda su cultura, incluidas las técnicas de curación, ha recibido una gran influencia tanto por parte de la extensa China como de India.

Seguro que te interesan algunos de los mejores masajes de estos dos países:

La importancia e influencia del budismo

El budismo llegó a Tailandia, procedente de India, en el siglo ii a.C. y tuvo una excelente acogida por parte de la población. Los monjes no sólo instalaron monasterios, sino que, junto a estos, construyeron dispensarios en los que ellos mismos efectuaban las curas y escuelas en las que formaban nuevos médicos y masajistas.

origen del masaje tailandes

En estas, no sólo transmitieron a los estudiantes sus conocimientos de anatomía, del uso de hierbas y de prácticas tan importantes como el masaje, sino que, también, instruyeron a las familias que acudían para ser atendidas en ellos.

La razón de que así se hiciera fue que, no habiéndose inventado aún la escritura, era preferible que el conocimiento estuviera en manos de la mayor cantidad posible de gente para garantizar su supervivencia a través de las sucesivas generaciones.

Para comprender la esencia del masaje tradicional tailandés, llamado nuad bo-rarn, es necesario conocer los cuatro estados de la conciencia divina de los que habla el budismo:

  • Metta: Es el deseo de hacer feliz al prójimo y la capacidad de demostrar amabilidad y afecto.
  • Karuna: Compasión por los que sufren y deseo de mitigar su dolor.
  • Mudita: Regocijo ante la suerte de los demás y alejamiento de todo tipo de envidia.
  • Upekkha: Sentimiento de igualdad con todas las demás personas.

El profesional, cuando lo imparte, debe encontrarse en este estado; es decir debe sentir el deseo de hacer feliz a su paciente, compadecerse de su sufrimiento, regocijarse con su bienestar y considerarse en un plano de igualdad con él. Esto implica una entrega que no se observa en otras técnicas que podrían calificarse de más frías y posibilita el trabajo al unísono entre terapeuta y paciente.

El experto en masaje tailandés no sólo trabaja con sus manos, sino que lo hace con todo su cuerpo, incluida su respiración. Esto le exige no sólo una gran capacidad de concentración sino, también, un buen dominio de su propio organismo ya que el esfuerzo a realizar es grande y si se adoptan durante la sesión posturas inconvenientes o se realizan tensiones innecesarias será su propio cuerpo el que pierda la armonía.

En este tipo de masaje resultan esenciales la presión y el ritmo; cada movimiento, cada amasamiento debe realizarse con el énfasis preciso y en el tiempo adecuado. Las manipulaciones que se realizan en el masaje tailandés, a grandes rasgos son tres:

  • Presión sobre puntos de acupuntura.
  • Amasamiento de los músculos.
  • Manipulación del esqueleto.

Tienen diversos cometidos: en primer lugar, promover el flujo de la energía deshaciendo bloqueos y armonizando con ello todo el organismo. Para ello se consideran diez canales principales, llamados sen a través de los cuales el organismo hace intercambios energéticos con el universo. Estos canales tienen una mayor similitud con las prana nadis de la medicina ayurvédica de India que con los meridianos de la acupuntura china.

En segundo lugar, trabajar sobre los músculos a fin de relajarlos, estirar las fascias (capa de tejido conductivo que los envuelve) y propiciar la producción de fibras elásticas.

Cuando un músculo permanece contraído más allá de lo necesario, bien sea para equilibrar el cuerpo en una mala postura o por efecto del estrés, no sólo pierde elasticidad, sino que, también, limita el movimiento de la articulación con la que está comprometido. Si este efecto se mantiene, éstas terminan por perder su movilidad limitando la amplitud del movimiento.

En tercer lugar, ciertas técnicas tienen por objeto recuperar la flexibilidad de las articulaciones de todo el cuerpo. Para ello se hace adoptar al cuerpo de quien lo recibe diferentes posturas que recuerdan las asanas del yoga (de ahí que, de este masaje, se diga que es ‘yoga para perezosos’).

Si bien los efectos de este masaje son relajantes, no se puede decir de él que sea particularmente suave; por el contrario, el cuerpo del paciente es sometido a estiramientos y balanceos controlados que, en ocasiones, pueden resultar molestos durante y después de la sesión ya que uno de los objetivos es recuperar la elasticidad y movilidad perdidas.

El masaje tradicional tailandés tiene muchas variantes o estilos que, la mayoría de las veces, se corresponden con zonas del país.

Entre los más importantes, caben citarse:

  • Wat Po: Es la escuela de masajes más famosa de Tailandia y está situada al sur del país, en Bangkok. Recibe todos los años una gran cantidad de profesionales occidentales que van a aprender ahí las técnicas básicas.
  • Masaje tailandés ‘Pisit’: El señor Pisit es un maestro de masaje tailandés muy reconocido en el país. Partiendo de técnicas tradicionales ha ido creando nuevos métodos. En la actualidad está subvencionado por el gobierno para que en su centro se imparta clases de masaje a los no videntes y, de hecho, entre éstos se encuentran los mejores masajistas del país.
  • Old Medicine Hospital of Chiang Mai: La escuela tradicional del norte se diferencia de la del sur en que las manipulaciones son más suaves. El centro más afamado donde se enseñan las técnicas es el Old Medicine Hospital of Chiang Mai, que fue la primera escuela. Las demás, que se han ido creando con el tiempo y que presentan variantes con este estilo fueron fundadas por alumnos egresados de ella.
  • Ajarn Pichest: Otro de los centros importantes es el del Maestro Ajarn Pichest, que está en las proximidades de Chiang Mai. Él cursó sus estudios en el Old Medicine Hospital y tras haber trabajado unos años ahí se fue a vivir a Hang Dong, donde enseña en el templo que ha construido en su casa. Más que guiarse por un programa de trabajo sobre el cuerpo, hace hincapié en la necesidad de sentir.
  • Nerve Touch: También en Chiang Mai ha surgido un tipo de masaje llamado nerve touch o, en idioma original, jaap sen. Su precursora es Lek Chaiya y su peculiaridad consiste en que no se trabaja sobre las líneas de energía sino sobre los tendones.
  • Masaje Shan: Originario del norte de Tailandia, concretamente de un pueblo llamado Pai. Es un tipo de masaje muy energético y fuerte sobre músculos y tendones que mezcla de varios estilos que incluye el masaje tradicional tailandés y el jaap sen.

Utensilios

En el masaje tailandés el terapeuta hace uso de todo su cuerpo; por ejemplo, puede colocarse boca abajo, con el cuerpo recto y paralelo al del paciente, sosteniéndose sólo con los dedos de los pies que tendrá apoyados en el suelo y las palmas de las manos que las tendrá colocadas en el pecho del paciente.

tipos masaje tailandia

También tumbarse de espaldas, con los pies en alto, sosteniendo sobre ellos al paciente por la espalda mientras le estira con las manos sus brazos hacia atrás a fin de distender su columna.

En las manipulaciones es habitual emplear las manos en diferentes posiciones, los pulgares, los codos, los antebrazos, los pies y las rodillas.

En el masaje tradicional no se emplea ningún tipo de aceites esenciales; por una parte, porque es habitual que el que lo recibe esté vestido y porque debido a la tracción que debe ejercerse sobre los miembros y diferentes partes del cuerpo, no conviene que sean previamente lubrificados porque resbalarían.

No obstante, es necesario aclarar que hay muchas modalidades de masaje tailandés y que, en algunas, se emplean hierbas aromáticas o aceites (se trabaja con el cuerpo del paciente desnudo) o un pequeño palito de madera que se emplea para presionar algunos puntos en los pies.

Beneficios

El nuad bo-rarn tiene múltiples beneficios para el organismo. Además de activar la circulación de la energía de modo que cada tejido y órgano reciba la que necesita, hace un estupendo trabajo sobre las articulaciones y los músculos mejorando la elasticidad corporal. También actúa en profundidad equilibrando los sistemas.

Por la forma en que se trabaja, quien lo recibe toma conciencia de cada parte de su cuerpo; de zonas que quizás en mucho tiempo no había percibido y la comunión que establece con el terapeuta y consigo mismo, ayudan a relajar su mente y a elevar su espíritu.

Al fomentar una mayor capacidad de relajación, soluciona problemas de estrés, ansiedad, insomnio y depresión.

Es importante tener en cuenta que el terapeuta que lo imparte tiene una actitud sumamente empática con quien lo recibe y eso le permite profundizar su trabajo en las áreas en las que sea más necesaria su intervención.

Preparación del paciente

Las personas que realizan masaje tailandés deben tener, como herramienta indispensable, una gran intuición amén de una sensibilidad táctil altamente desarrollada. Gracias a ella, durante la breve conversación inicial en la cual el paciente le explica las molestias que pueda sentir o le comente las enfermedades que padezca y los motivos que le llevan a su consulta, observará los gestos, la postura y la conformación del cuerpo sobre el que va a trabajar.

Quien reciba el masaje deberá vestirse con unos pantalones y una camisa amplios, que generalmente son de algodón, descalzarse y acostarse boca arriba en la superficie destinada al masaje.

También recibirá la recomendación de relajar los músculos lo más posible, de permitir que el terapeuta manipule su cuerpo como si éste fuera el de un muñeco. Se le advertirá también que oponer resistencia le puede crear mayor tensión y dolor.

Preparación de la habitación

En los diferentes pueblos y rincones de Tailandia, el nuad bo-rarn suele realizarse sobre una superficie dura, ligeramente acolchada, situada a unos cincuenta centímetros del suelo. Hay quienes para ello emplean un futón o una colchoneta.

La sala debe ser amplia para permitir los movimientos del masajista, y tener buena luz y ventilación. En su forma más tradicional no suele emplearse música ni aromas ya que se espera que el paciente esté totalmente concentrado en su propio cuerpo, descubriendo cada uno de sus músculos, huesos y órganos.

como se hace un masaje thai

Sesión

El tiempo aproximado de una sesión se estima entre hora y media y dos horas.

Muchas de las manipulaciones son complejas y exigen flexibilidad y fuerza en el masajista ya que tiene que adoptar posturas poco habituales para trabar (o fijar) con pies, piernas, rodillas o glúteos una zona del cuerpo del paciente al tiempo que tuerce, mueve o tracciona otra con sus brazos.

El masaje tailandés abarca tres fases en las cuales el cuerpo del receptor se coloca en cuatro diferentes posturas:

Boca abajo

El terapeuta se sitúa junto a sus pies y empieza haciendo presiones suaves en ellos siguiendo los meridianos a fin de abrirlos y facilitar el fluido energético. Los movimientos que realiza con sus manos son lentos, de presión variable y están acompañados por su propia respiración; con ello busca que el receptor siga su ritmo respiratorio a fin de relajarse.

Siguen una serie de manipulaciones destinadas a estirar las piernas. Cada músculo debe ser llevado a un punto de estiramiento ligeramente mayor que el conseguido por el paciente mediante su propio movimiento. El masajista realiza este trabajo tanto con las manos, con las rodillas, con los antebrazos y con los pies, sirviéndose en ocasiones de la otra pierna del paciente para ejercer algún tipo de palanca.

Tanto la colocación de las manos como de los pies por parte del masajista, tienen en estas técnicas la mayor importancia ya que, en algunos casos, se trata de presionar puntos sensibles, en otros, de estirar las fascias, relajar el músculo, movilizar las articulaciones, etc.

Entre las posiciones que adoptan las manos a la hora de hacer presión, se pueden citar la mariposa, que consiste en juntar los antebrazos de modo que quede palma contra palma, con los dedos hacia los lados, y también el amasamiento con las palmas teniendo los dedos entrecruzados.

Los movimientos y las presiones comienzan en los pies y van subiendo hasta llegar a los glúteos. Luego, colocando sus rodillas sobre éstos y traccionando los brazos del paciente hacia atrás, levanta el torso del receptor con el fin de estirar su columna.

Tras hacer las manipulaciones de la espalda y nuca, el paciente se coloca boca arriba y recibe un masaje en la zona abdominal, en el pecho y en los brazos.

Boca arriba

Se inicia con presiones que van ascendiendo hacia la ingle. Una vez alcanzado este punto, suele realizarse una parada circulatoria. Esta técnica consiste en buscar con el tacto la pulsación de las arterias femorales en cada muslo, apoyar las manos sobre ellas y, dejando el cuerpo recto y paralelo al del paciente apoyándose sobre las puntas de los pies, estirar los brazos a fin de descargar la mayor parte posible del peso en las palmas.

Esta posición se debe mantener entre treinta y cincuenta segundos para que el flujo sanguíneo (y linfático) que irriga las piernas quede obstruido y el general, ralentizado. Al dejar de presionar, la sangre baja hacia los pies con mucha presión y eso mejora tanto la circulación de retorno como la linfática. El paciente siente una oleada de calor y, después, las piernas muy ligeras.

Tomando el pie con la mano, el masajista flexiona las piernas del paciente a fin de soltar la articulación de la rodilla y de la cadera. Le hace hacer movimientos amplios y pausados. Luego, tomando una pierna con cada mano, efectúa con ellas un balanceo y expande lo más posible las articulaciones de los fémures con la cadera.

Para el trabajo del abdomen el masajista divide éste en nueve regiones que tienen como centro el ombligo. Pide al paciente que exhale el aire y, cuando lo hace, presiona sobre una de ellas con las palmas de las manos empujando la masa abdominal hacia el ombligo. Cada una de estas presiones debe ser mantenida durante unos dos minutos.

Luego, con el paciente sentado, toma sus manos, apoya las almohadillas de los pies en la zona que está sobre el ombligo y amasa alternativamente con cada pie, como si estuviera pisando uvas. Este tipo de técnica también es empleado en las piernas, sobre todo para los abductores internos.

Los brazos también se estiran, entre otras formas, de este modo, colocando el pie sobre la axila del paciente. El pecho se trabaja con las almohadillas de las manos; por ejemplo, sobre el esternón. También se hacen con los dedos presiones sobre los músculos intercostales.

De lado

Se estimulan los canales energéticos de la pierna y de la espalda haciendo presión sobre los meridianos. Algunos de los estiramientos de brazo también se realizan con el paciente en esta posición. Suele comenzarse por el lado izquierdo, pasándose luego al derecho.

Sentado

La tercera parte del trabajo se realiza con el receptor sentado y es ésta la fase en la que muchas de las posturas que el masajista hace adoptar al cuerpo del receptor recuerdan las asanas del yoga. Se efectúan diversas torsiones con los brazos y la cabeza, así como balanceos.

El masaje termina con suaves presiones en cuello y cara.

Contraindicaciones

El masaje tailandés no se puede impartir si el paciente sufre cáncer, tiene alguna dolencia aguda, osteoporosis, estados febriles o infecciosos, tromboflebitis, arterioesclerosis o se encuentra embarazada o con un cuadro reumático agudo.

De todos modos, ante presencia de enfermedades que no se hayan mencionado, siempre es conveniente consultar con un terapeuta cualificado.

Efectos secundarios

Como en algunas manipulaciones se han llevado las articulaciones y los músculos a un esfuerzo mayor que el habitual, pueden sentirse algunas molestias durante las horas siguientes a la sesión. Luego, el receptor se sentirá mucho más relajado, con la mente más despejada y de mejor humor.

Para evitar estos inconvenientes, es necesario dejar el cuerpo muerto, lo más relajado posible; no oponer resistencia a las manipulaciones del terapeuta.

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