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Síntomas celiaquia
Alimentación

Intolerancia al gluten, ¿una epidemia?

Aprende a diferenciar la celiaquía de otras afecciones causadas por el gluten y la intolerancia al mismo. ¡Qué no te engañen!

El número de casos detectados de intolerancia al gluten ha aumentado considerablemente en los últimos años en EEUU y en Europa. La forma más conocida de intolerancia al gluten es la celiaquía (o enfermedad celiaca como la llaman en inglés), una respuesta del sistema inmunitario de la persona ante el gluten, que provoca inflamación de la mucosa intestinal, dificultando la absorción de los nutrientes.

La ingesta continuada de gluten provoca una lesión progresiva de las vellosidades y microvellosidades del intestino delgado, impidiendo que los nutrientes sean absorbidos adecuadamente, es decir, que el intestino delgado se va volviendo impermeable. Esto provoca la aparición de dos cuadros clínicos:

  • Mala absorción: los nutrientes no son aprovechados y absorbidos de forma adecuada. Gran parte de ellos se pierden a través de las heces en forma de diarrea.
  • Malnutrición: como consecuencia de la mala absorción, al limitarse el paso de nutrientes a la sangre, se hace más lento el proceso de crecimiento y la persona afectada tiende a perder peso.

sensibilidad al gluten

Se ha estimado que el 97% de los casos de celiaquía no son detectados ni diagnosticados. Por ejemplo, hay personas  que siempre han tenido problemas de digestión, le han diagnosticado celiaquía y en sólo dos meses de dieta sin gluten han notado grandes cambios. Y, a lo mejor, han hecho falta 35 años para que le diagnostiquen la celiaquía.

Otra forma de intolerancia al gluten es la alergia al trigo, una alergia alimentaria clásica caracterizada por respuestas cutáneas, respiratorias o gastrointestinales ante la ingesta de trigo.

Sensibilidad al gluten no celiaca

Se trata de otro tipo de intolerancia al gluten diferente de la celiaquía y la alergia al trigo porque no se han identificado mecanismos ni autoinmunes ni alérgicos.

Se trata de una respuesta del organismo antes la ingesta de gluten que se produce horas o días después de la ingesta de alimentos con gluten. Es una forma de intolerancia polémica actualmente porque las pruebas tradicionales de la alergia o la celiaquía dan negativo.

La sensibilidad al gluten puede producir síntomas muy diversos, como problemas gastrointestinales o respiratorios. La persona que padece estos problemas se encuentra mucho mejor tras adoptar una dieta libre de gluten.

¿Es una epidemia o no?

Sin ánimo de profundizar en las enfermedades derivadas del consumo de gluten, nos plateamos las siguientes preguntas:

  1. ¿Hay actualmente más casos de intolerancia al gluten que hace sesenta años? Se habla de epidemia del gluten. ¿Es eso cierto?
  2. ¿Es realmente malo el gluten para la salud? ¿o se trata de una campaña mediática para que dejemos de comer trigo?

Al intentar contestar a la primera pregunta, una hipótesis razonable que nos planteamos es que es posible, que con la mejora de las técnicas de diagnóstico actuales, se detecten casos de celíacos e intolerantes al gluten que antes no se detectaban.

Pero parece ser que no se trata simplemente de mejoras técnicas, sino que efectivamente, el número de celíacos está aumentado. Según muestran estudios que comparan muestras de suero congelado de anticuerpos del gluten de los años 1948 a 1954 con muestras de personas vivas en la actualidad. En la comparativa se ha observado un incremento de cuatro veces más de casos de celíacos en las muestras actuales.

sintomas de celiacos en mujeres

Un factor que se atribuye el aumento de afectados por el gluten es el uso de ciertos pesticidas en el cultivo del trigo y otros cereales. Por ejemplo, el glifosato, uno de los componentes del herbicida Roundup, que se utiliza mundialmente para eliminar malas hierbas. Este herbicida había sido considerado hasta hace poco prácticamente no tóxico para los humanos.

Sin embargo, investigaciones recientes, indican que los restos de este producto que se encuentra presente en los cereales que consumimos, son capaces de alterar el buen funcionamiento de las bacterias beneficiosas de nuestro intestino, destruyéndolas y causando un aumento de los patógenos o bacterias perjudiciales.

Parece que el glifosato está interfiriendo en el proceso de descomposición de proteínas complejas en nuestro estómago, dejando fragmentos de gluten sin digerir que pasan al intestino delgado y acaban provocando una respuesta autoinmune de nuestro organismo.

Por ello, se considera que este herbicida está contribuyendo al aumento del número de casos de celiaquía o afecciones similares. Como hemos visto al hablar de la mutagénesis, todas las variedades de trigo actuales se caracterizan en que tienen considerablemente más gluten que las variedades anteriores.

Ello favorece al proceso de elaboración del pan para que los panes leven más y más deprisa. Pero este aumento en la cantidad de gluten no parece ser buena para nuestro organismo. Al digerir el gluten en nuestro estómago permanecen fragmentos de gluten que no han sido descompuestos en aminoácidos.

Algunos de estos trozos de gluten son absorbidos por el intestino delgado y pasan a la sangre directamente. Cuando nuestro sistema inmunitario encuentra estos trozos de gluten intenta destruirlos.

El problema de estos trozos de gluten es que se parecen mucho a tejidos del propio cuerpo (al tejido del intestino delgado, del páncreas, incluso del cerebro y nuestro sistema inmunitario también intenta destruir estos tejidos a los que se parecen los trozos de gluten no digerido, generando así una gran diversidad de enfermedades autoimmunes, de las cuales, la celiaquía es una de ellas.

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